“El arte de la guerra”; de la guerra tradicional a la guerra sin restricciones

santza

“El arte de la guerra” es la obra más influyente y primordial del estratega y filósofo chino Sun Tzu. Las ideas que ahí refleja no han perecido con el paso del tiempo y han llegado a ser recurridas y consideradas por grandes militares y pensadores estrategas hasta nuestros días. El tiempo que le tocó vivir a este notable pensador (el periodo de los Reinos Combatientes, 476-221 a.C.) fue, posiblemente, lo que le condicionó a redactar una obra semejante.

Como su propio nombre indica, “El arte de la guerra” parece más un tratado sobre cómo gestionar los tiempos de conflicto y cómo alcanzar la victoria en batalla. No obstante, no es sólo un libro de estrategia política y militar, sino que además educa con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación. Es, por tanto, un análisis psicológico y antropológico de la naturaleza humana en momentos de conflicto que indica cómo dominar las emociones y las percepciones propias y del enemigo para que ayuden a controlar los ámbitos materiales y estratégicos del enfrentamiento.

Por supuesto, es entendible que la redacción de este autor refleje y tenga en cuenta más el contexto y el pensamiento oriental que el occidental; no sólo por su forma de escribir, a veces excesivamente metafórica y bella, sino también por el ensalce de los valores más considerados por la cultura asiática (el honor, el valor, la humildad, la serenidad, el respeto –incluso hacia los enemigos-…), pero que no dejan de ser aportaciones sabias y necesarias para cualquier práctica política y militar. Por otro lado, algunos de los métodos estratégicos presentados (como la utilización del fuego, las banderas y las señales, ejércitos a gran escala…) resultan un poco lejanos a la estrategia actual, definida no sólo por métodos tradicionales, sino también condicionada por las nuevas tecnologías y ámbitos operacionales.

Art-of-War-Suggestion-1-Flickr-2

La obra está dividida en una serie de capítulos, ensayos dedicados a las cuestiones que el autor ve fundamentales para tener en cuenta en el ámbito bélico: la evaluación, la iniciación de las acciones, las proposiciones de la victoria y de la derrota, la medida de la disposición de los medios, la firmeza, lo lleno y lo vacío, el enfrentamiento directo o indirecto, los nueve cambios, la distribución de los medios, la topología, las clases de terreno, el arte de atacar por el fuego y la concordia y la discordia. Como se ve, Sun Tzu habla de cuestiones tanto físicas (material, terreno, tipo de enfrentamientos…) como morales (firmeza, concordia, discordia…). En este sentido, el autor adoctrina también en la guerra, describiéndola no sólo como una situación sino también como un arte.

El primer lugar, hay que resaltar los pilares básicos sobre los que se sustenta el pensamiento y obra de este autor: Todo el arte de la guerra se basa en el engaño y El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar. En este sentido, entendemos que el engaño es el control y manejo de las percepciones de uno mismo y del enemigo (conocer debilidades del enemigo para potenciarlas, tus fortalezas para emplearlas, jugar con las percepciones, aprovecharse del terreno, cebos y estrategias…); podríamos verlo como el ámbito estudiado y controlado por la Inteligencia. En cambio, la segunda idea recalca la estrategia bélica, no sólo guiada al choque físico de fuerzas militares, sino también al intelecto, ingenio y habilidades psicológico-emocionales para conseguir la victoria antes de que la batalle empiece. En los capítulos de su obra, Sun Tzu da las claves para ello.

Recordando los principios fundamentales de la obra “El arte de la guerra”: Todo el arte de la guerra se basa en el engaño y El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar y las ideas fundamentales defendidas en cada capítulo, advertimos claramente que la estrategia fundamental de este pensador chino es la misma que actualmente se ha abordado por el país más competidor con la potencia estadounidense: China.

080723-N-0000X-001 An artist rendering of the Zumwalt class destroyer DDG 1000, a new class of multi-mission U.S. Navy surface combatant ship designed to operate as part of a joint maritime fleet, assisting Marine strike forces ashore as well as performing littoral, air and sub-surface warfare. (U.S. Navy photo illustration/Released)

Quiao Liang y Wang Xiangsui, otros dos estrategas chinos, coroneles de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China (EPL), plantean la idea de “guerra irrestricta”, un concepto que ha nacido en el actual mundo globalizado, con mayor repercusión tras la actual tensión entre China y Estados Unidos, pero que, sin embargo, se asienta incluso en las ideas que ya fueron planteadas por Sun Tzu. La idea principal de su obra “La guerra irrestricta” es que no hay reglas, nada está prohibido. Estos dos pensadores, al igual que en su legado Sun Tzu, advierten de que la guerra no se puede asentar sólo en el poderío militar (o tecnológico, como es el caso de Estados Unidos), sino que lo que puede conducir a la derrota es la incapacidad de conocer las propias debilidades y potenciales amenazas (como se demostró en el 11S). Por eso mismo, las actuales guerras no sólo son en el campo de batalla, sino que se libran en diferentes espacios y ámbitos (tierra, mar, aire, moral, económico, político, cultural, tecnológico, ambiental, de comunicaciones, social…).

Las nuevas estrategias de guerra, frente a las planteadas por Sun Tzu, es que, aunque se evitan que estas sean prolongadas y con larga presencia y combate militar, han pasado a ser largas y omnidireccionales; rápidas y precisas en el ámbito bélico, pero lentas y profundas en el resto de escenarios. Mientras unos países, atados a leyes y moralidades occidentales, aún se mantienen leales a mantener la guerra en el espacio bélico y en el enfrentamiento entre militares, otros han decidido ampliarlo y expandirlo hacia todos los ámbitos de la sociedad para debilitar al enemigo desde dentro (desmoronando a la sociedad); como igualmente decía Sun Tzu en el Capítulo II: “Un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos (felicidad del pueblo y sustento del Estado)”.

Es por eso que, el nuevo arte de la guerra, además de los principios e ideas planteados por Sun Tzu, es tener en cuenta la extensión y limitación de lo militar. Hoy en día, cada vez se toleran menos los enfrentamientos bélicos (porque se toleran menos las bajas humanas), por lo que se exige estrategias y guerras más precisas, cortas, tecnológicas y de ingenio. Además, tal y como indica R.R. Palmer: “Terminaron las guerras de los reyes y comenzó la guerra de los pueblos”; esto es que hoy en día encontramos conflictos que se producen por choques de cultura, enfrentamientos por diferenciaciones raciales y sociales, que convierten las guerras actuales en situaciones mucho más complejas que necesitan algo más que intervención militar –se extienden a ámbitos estructurales y sociales, que hacen más difícil de percibir los niveles de violencia y de conflicto. Es importante, por tanto, seguir las ideas planteadas por el estrategia chino en “El arte de la guerra”, para tener en cuenta que hay que seguir una serie de principios fundamentales.

2014.05.08 El arte de la guerra

El primero de todos es conocerse bien a uno mismo (las debilidades y fortalezas y, como Quiao Liang y Wang Xiangsui también destacaron, incluso las potenciales amenazas). El empleo de Inteligencia es esencial para conocer al enemigo (sus características personales, su entorno de operaciones, sus procesos de consulta, su entorno informativo…) y sobretodo el tipo de organización bajo la que se coordina y configura (conociendo su estructura, uno entiende cómo fluye la relación jerárquica, cómo se mueve la información, cómo se opera…). También, y tal y como dijo Sun Tzu, uno debe analizar previamente todas las posibilidades de victoria antes de tomar la decisión de iniciar una guerra (una guerra es costosa en todos los sentidos); es por eso que es esencial combatir incluso habiendo vencido antes. Y, finalmente, reuniendo los principios de “El arte de la guerra” y “La guerra irrestricta”, hay que tener en cuenta que hoy en día las operaciones militares han de ser cortas y precisas (con una alta coordinación y dirección tecnológica, operativa y de Inteligencia, e incluso con alianzas estratégicas), pero teniendo en cuenta que también es importante controlar el resto de ámbitos (vanguardias y retaguardias) por los que nos puede debilitar el enemigo operando desde una situación engañosa que podríamos considerar como “paz negativa” (donde no hay violencia directa, pero sí encontramos violencia cultural y estructural).

MARTA Gª OUTÓN

Anuncios