Jurassic World

Jurassic_World_Teaser_Poster

Es fabuloso poder volver a escuchar esa reconocible e inolvidable banda sonora, creada por el maestro John Williams e introducida por Michael Giacchino en la nueva cinta de Jurassic Park, así como esos espectaculares escenarios del jurásico cobrando de nuevo vida. Parece que todo sigue igual, tal y como se dejó años atrás con la primera cinta de esta aventura; sin embargo, esta vez las cosas son diferentes en todos los sentidos.

No se le podría considerar la cuarta parte de la saga, ya que demuestra mayor continuidad con la primera (Jurassic Park, 1993) que con las dos siguientes (Jurassic Park: Lost World, 1997, y Jurassic Park III, 2001) y precisamente porque respeta lo que ya una vez dijo Steven Spielberg sobre la historia en la que se basa (la novela de Michael Crichton): “Jurassic Park es un cruce entre un zoológico y un parque temático”. Como todos recordamos, Jurassic Park finaliza con el cierre del centro recreativo, sueño del profesor John Hammond, debido al desafortunado descontrol de las bestias de exhibición prehistóricas. A pesar de ello, años más tarde y adelantándonos a la actualidad, Jurassic World reabre las puertas a un parque temático de dinosaurios en la Isla Nublar con la intención de reanudar el negocio gracias a los avances de investigación del doctor B.D. Wong; ésta vez ha preparado una criatura mucho más espectacular, modificada y creada por la ciencia, aún inesperada para el público: el D-Rex. No obstante, como ya nos ha enseñado otras veces el Séptimo Arte en películas como vimos en Blade Runner, Frankenstein, Terminator… el experimento humano, ansiando por alcanzar el producto perfecto, y la ansiada ambición de conseguir poder, no hace más que desatar el mal.

jurassic-world-pratt-howard

Por primera vez, no encontramos a los protagonistas de siempre: Sam Neill, Laura Dern y Jedd Goldblum, pero tampoco se les echa de menos; esta película tiene una trama bastante personal como para introducir a la fuerza a los favoritos de la saga. El actor fetiche de Hollywood Chris Pratt, después de arrasar y cautivar con la película de Guardianes de la Galaxia, se convierte en el nuevo Alan Grant e Ian Malcolm al interpretar a un experto entrenador de raptores con un pasado más profesional como militar; sus habilidades son fundamentales para detener el caos que se desata en el parque temático en cuanto se escapa el D-Rex. Como también esperábamos y siguiendo la estela de sus predecesoras, la mirada entusiasmada e inocente de los niños se nos muestra en una “casi” trama paralela de dos hermanos que han ido a disfrutar del parque aprovechando los pases Vips ofrecidos por su tía, la jefa de operaciones y científica del Parque Claire Dearing (Bryce Dallas Howard). Al final, regresamos al argumento fetiche de la bestia descontrolada, los más pequeños en peligro y a la pareja de héroes que solos, o con poca ayuda (en este caso con la ayuda de los raptores, los “mejores amigos” del entrenador Owen Grady), consiguen detener el desastre.

Al principio se hace complicado situar al actor Chris Pratt en el papel de un personaje tan serio y en una trama tan oscura después de verlo dando la nota en Guardianes de la Galaxia –y lo mismo pasa con el actor Omar Sy, talentoso e increíblemente cómico en la película Intocable, que en esta película hace de un compañero del oficio del protagonista-, sin embargo, sin esperar demasiadas aristas y complejidades en su personaje, cumple perfectamente el rol del héroe.

owen-must-protect-claire-gray-and-zach

No obstante, quien se lleva el aplauso es el director, Colin Trevorrow, autor de un único largometraje (Seguridad no garantizada, 2012; una comedia que dista mucho del tono de ésta). Para ser primerizo en la taquilla Hollywoodiense, este director ha demostrado con creces que Steven Spielberg no había errado al confiar en él la realización de esta película y lo ha hecho a lo grande, superando los enormes presupuestos que se necesitaban para invertir en esta producción y sin traicionar a la original (quizás se pasó incluso de espectacularidad). Algunos podrían quejarse de algunas incongruencias (como la exagerada mutación del villano D-Rex o la incomprensible compenetración entre los cuatro raptores y su entrenador, el macho alfa), no obstante, todos salimos del cine entendiendo que no se sale de los esquemas de la ciencia ficción.

Con la misma moraleja que descubrimos en la primera película de Jurassic Park, Jurassic World la reintroduce con un lenguaje más moderno y actualizado que, sin embargo, quedan algo irreconocible, oculta tras la espectacularidad del film. En palabras del actor protagonista, Chris Pratt, el mensaje de fondo de la película invita a reflexionar: “Presentamos un universo que es un espejo de la sociedad actual, que está algo desconectada con las grandes cuestiones que nos rodean”.

jurassic-world-super-bowl-trailer-1

MARTA Gª OUTÓN

Anuncios