GUERRA DESDE LA SOMBRA: El origen del DAESH

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El origen del Estado Islámico se remonta a los orígenes del Islam, a la infinita guerra ideológica entre suníes y chiíes desde la muerte del profeta Mahoma; los que siguen la Tradición directa del Profeta (suníes) y los que se consideran herederos directos del legado del profeta Facción de Ali (Chiitas)). Pero además debemos encontrar la influencia de su aparición en una época mucho más cercana a nuestros tiempos: al siglo XIX, que es cuando sucede la Reforma Islámica –una búsqueda de adaptabilidad de la identidad musulmana a las influencias occidentales; de ahí es donde aparece la radicalización islámica (tal y como la conocemos hoy en día): la búsqueda de una forma alternativa a la modernidad, dentro de los límites de la cultura islámica.

El Acuerdo de Sykes Picot, en Mayo de 1916, supuso también un importante aliciente para la creación de pensamientos más radicales: la división de las provincias árabes del antiguo Imperio Otomano en diversas áreas bajo la influencia de Francia y Gran Bretaña, victoriosos miembros de la Triple Entente. Por tanto, podemos ver que, en realidad, el Medio Oriente ha sido definido por los extranjeros, una labor de extranjeros, como regidores y creadores de estados que no existían antes y que además aún no existen, que dibujaron unas “líneas” políticas sobre áreas geográficas de acuerdo a intereses geoestratégicos sin tener en cuenta las etnias y culturas de la zona.

No obstante, tenemos que recalcar que fue realmente la invasión de Estados Unidos de Iraq en el 2003 y la posterior política sectaria del gobierno chiita de Al Maliki lo que impulsó el resurgimiento de una organización radical, influida y cercana al pensamiento del grupo terrorista de Al Qaeda. Como explica un diplomático de las Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, que sirvió como enviado especial a Afganistán y Siria: “no hay duda de que el problema original que llevó a la aparición del Estado Islámico fue la invasión de Estados Unidos. No había justificación para la guerra y todos sufrimos sus consecuencias (…) No quiero decir que Estados Unidos crease el ISIL, pero las condiciones que siguieron a la invasión llevó a Al Qaeda a venir a Iraq para conseguir poder” [1]. Hacia Noviembre del 2011, el Comandante General Lloyd Austin resió lo que supuso la salida del Estados Unidos de Iraq: “Yéndonos, podemos esperar ver turbulencias en la seguridad inicialmente y eso es porque se verán varios elementos que intentarán aumentar su libertad de movimiento y de acción (…) Al Qaeda seguirá haciendo lo que ha estado haciendo en el pasado y esperamos que incluso puede que aumenten su capacidad… Si las fuerzas de seguridad iraquíes y el gobierno de Iraq son capaces de contener eso, sería una buena noticia; si no lo son, dejarán que crezcan en capacidad”.

El derrocamiento del partido Baath de Iraq y la muerte de Saddam Hussein dejó a miembros militares, leales al anterior gobierno, con un sentimiento de frustración y un deseo de revancha por la política sectaria de Al Maliki[2] que invitó a la formación de un grupo, al principio de características guerrilleras y con una alta formación en estrategia militar e inteligencia, preparado para cumplir el objetivo fundamental de su línea ideológica: el establecimiento de un Califato Islámico en el Creciente Fértil. Además, su aparición invitó a “agentes externos”, según indica Lajos Szaszdi, interesados en la situación política de Iraq y Siria (ambos países sumidos en una profunda guerra civil, este último con una cabeza de gobierno aliada de Rusia) a apoyar materialmente a este grupo insurgente buscando el éxito de la estrategia realizada en la Guerra de Afganistán para expulsar a los soviéticos.

No obstante, la invasión no pudo resolver los problemas del país sino que acentuó su inestabilidad interna creando un gobierno débil y sectario que hizo renacer los anteriores recelos hacia la influencia de Occidente y potenció la división ideológica del Islam llevando la guerra civil de Siria e Iraq a un ámbito más global –como igualmente se vivió en el Cristianismo con la guerra entre protestantes y católicos.

Fue en el 2006, con la formación del Consejo Consultivo de los Muyahidines, cuando se formalizó las bases del Estado Islámico y su movimiento expansivo[3]. Desde entonces, la violencia que se presentó después demuestra estar mucho más organizada y planificada para la consecución de unos objetivos más concreto. Y cuando en el 2013 se formalizó la alianza con el Frente Al Nusra de Siria, el poder del grupo terrorista y su influencia se extendió por la zona del Levante[4].

Fue en el 2013 cuando el terror del ISIL empezó a hacerse evidente. Un profesor iraquí, Ibrahim Ali, explica por qué: “Hemos estado esperando esta violencia desde que se levantó la tensión sectaria en este país (Iraq)” [5] “Prediciendo que después de la violencia ejercida por el gobierno del país, (Iraq)… se descompondría por la política de señores de la guerra, ladrones, clanes y sectas” [6].

Es importante tener en cuenta que el Estado Islámico desea crear un Estado y gobernarlo conquistando territorio. Están luchando por crear un Califato Islámico, basado en la idea medieval: “la restauración del califato es un objetivo de muchos yihadistas que buscan remover el sistema estado-nación que se creó en la zona hacia el siglo XX con el final de la I Guerra Mundial” [7], explica Ishaan Tharoor, reportero del Washington D.C. Además, el nombre árabe del ISIS –Al-Dawla al-Islamiya fil-Iraq wa al-Sham- hace referencia a la idea histórica del Gran Levante (al-sham) que transciende la región moderna del Oriente Medio, impuesta por países occidentales[8].

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CONSECUENCIAS

Como resultado de la designación del ISIL como una organización terrorista a nivel internacional, se formó la Coalición Internacional contra el DAESH liderada por Estados Unidos, que opera en Iraq (y ahora Siria), desde el 2014[9].

Los intereses geopolíticos y económicos iniciales de algunos “agentes externos” –Turquía, Arabia Saudí, Estados Unidos, Israel, Qatar…-, dirigidos desde la sombra para la creación y manutención de un grupo extremista islámico; el General Patreus asegura: “De hecho, si hay una lección de la que espero que aprendamos del pasado es que hay un vínculo entre las condiciones internas de los países en el Medio Oriente y nuestros asuntos de seguridad” [10] –a imagen y semejanza del implantado durante la Guerra de Afganistán para combatir y expulsar la influencia soviética de la región-, ha derivado en un movimiento agigantado y difícil de controlar que se ha desviado de la causa original de su nacimiento, liberado de la dirección y manipulación externa al aprovechar su preparación militar (especialmente en Inteligencia) y la fácil manipulación ideológica de algunas facciones del Islam.

El alzamiento del Estado Islámico en la zona ha cambiado el sistema de influencias y de dominios en Iraq y Siria, reforzando por ejemplo la resistencia kurda (enemiga histórica del gobierno de Turquía), la cual se ha convertido en una “pequeña Esparta” al ser una de las pocas fuerzas militares que han sido capaces de contener el avance del grupo terrorista –recuperando de esta forma la atención y la aprobación internacional, que la condena como grupo terrorista por su guerra contra el estado turco. Por otro lado tenemos la intervención y la potenciación de la influencia rusa –en defensa de sus intereses geoestratégicos en la zona y de su alianza con el presidente sirio, Al Assad-, convirtiéndose de esta forma en uno de los agentes fundamentales en esta lucha –casi director de orquesta de las últimas operaciones y decisiones internacionales. Además, la lenta reacción internacional para la detención de la influencia y poder del Estado Islámico en la región –que se ha ido apoderando de munición, territorio, fuentes de financiación y de apoyo interno y externo- ha convertido un problema nacional en uno internacional, difícil de contener y detener, y a un grupo a la sombra de Al Qaeda en el mayor peligro para la seguridad internacional.

Marta Gª Outón

[1] “Iraq profile”, BBC, January 20, 2015:

http://www.bbc.com/news/world-middle-east-14546763

[2] SLY, Liz: “Patreus: The Islamic State isn’t our biggest problem in Iraq”, The Washington Post, Marzo 20, 2015.

[3] BISHARA, Marwan: “ISIL, CIA, Mossad, Quds Force, etc”, Al Jazeera, Feb. 26, 2015; [http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2015/02/daesh-cia-mossad-quds-force-150226052024592.html].

[4] MINTZ, Zoe: ” How The Sunni-Shiite Conflict Frames The Current Crisis In Iraq”, International Business Times, June 17, 2014.

[5] LYNCH, Dennis: “Terrorism: What Is The Mujahideen Shura Council in the Environs of Jerusalem?”, International Business Time, Agosto 19, 2014:

[http://www.ibtimes.com/terrorism-what-mujahideen-shura-council-environs-jerusalem-1663036]

[6] GUNTER, Joel: ” Iraq crisis: what is the Islamic State?”, Telegraph, Agosto 20, 2014:

[http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/middleeast/iraq/10891387/Iraq-crisis-what-is-the-Islamic-State.html]

[7] HUSSAIN, Murtaza: “Iraq, Syria and the death of the modern Middle East”, Al Jazeera, Mayo 07, 2013, [http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/05/2013567200437919.html]

[8] Íbid.

[9] THAROOR, Ishaan: “The new Islamic caliphate and its war against history”, The Washington Post, Junio 30, 2014, [http://www.washingtonpost.com/blogs/worldviews/wp/2014/06/30/the-new-islamic-caliphate-and-its-war-against-history/]

[10] HUSSAIN, Murtaza: “Iraq, Syria and the death of the modern Middle East”, Al Jazeera, Mayo 07, 2013, [http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/05/2013567200437919.html]

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