Miembros del Daesh (I): Perfil

Islamsky_stat

Según los Estados Unidos, un terrorista es aquél que se introduce en la lucha armada apoyando con infraestructuras o actividades que influyan en la violencia (ya sea a través del entrenamiento, planificación, logística…), con su afiliación directa o a través de su “auto-reclutamiento” como lobo solitario[1]. Pero podemos obtener una definición más completa: “El terrorismo es una táctica de guerrilla que envuelve de forma predeterminada, con una violencia políticamente motivada y llevada a cabo por personas o grupos clandestinos subnacionales contra cualquier ciudadano del estado, ya sea civil o militar, para influir, coaccionar, y, si es posible, causar bajas masivas y destrucción física de sus objetivos. A diferencia de las fuerzas guerrilleras, los grupos terroristas son menos capaces de derrotar a sus oponentes, salvo infringiendo una destrucción indiscriminada que haga posible su coacción para cambiar la política a su favor”[2]. Sin embargo, el mismo Osama Bin Laden ofrecía una definición más personalizada, según el punto de vista de quien ejerce el terrorismo; para él existía el buen y el mal terrorista[3]: “Aterrorizar a una persona inocente es injusto. Sin embargo aterrorizar a opresores y criminales y ladrones es necesario para la seguridad y protección de las personas y de su propiedad (…) Aterrorizar a estos y castigarlos es necesario para enderezar las cosas y hacerlas bien”.

Con esto sacamos unos términos fundamentales que nos aclaran bastante la naturaleza del terrorismo y las motivaciones de los agentes que lo perpetran: lo primero de todo, según la definición de los Estados Unidos, encontramos diferentes perfiles terroristas (el perfil del que apoya, el perfil del que se involucra y el perfil del que lo ejerce) y un único objetivo: el cambio político a través de la violencia (en el caso del Estado Islámico habría que aclarar que su fin fundamental es local: Califato Islámico en las tierras de Irak y al-sham (el Levante), con la derrota de los gobiernos corruptos y opresores de ideología apóstata). En cambio, según una persona partícipe de ello, como Bin Laden, el terrorista es el justiciero necesario para alcanzar un bien mayor… la visión idílica del luchador por la libertad y la justicia.

v2-25-Isis1-AFP

El problema del terrorismo es su auto-justificación y sus formas de lenguaje: la expansión del miedo. Es por tanto interesante hallar su dimensión comunicativa, sin la cual el grupo terrorista no sobreviviría o no podría conseguir sus objetivos fundamentales que, como se ha comentado anteriormente, es el cambio político; una minoría trata de ganar influencia política y/o religiosa sobre una mayoría a través de la persuasión. Es aquí donde encontramos la función real del terror comunicativo[4]. Tal y como afirma el General Martin Dempsey, no se necesita gran número de instrumental armamentístico para acabar con la fuerza del ISIS. Es su psicología del miedo lo que consigue derrotar a ejércitos enteros y avanzar en el terreno. Las redes del Internet permiten expandir el mensaje de forma instantánea, impactante y libre por todo el mundo y es por eso que las audiencias más vulnerables son los más jóvenes, inmersos cada vez más en el lenguaje de las comunicaciones[5]. Los medios de comunicación garantizan, no sólo la expansión de su ideología, sino también ofrecen pruebas que demuestran el cumplimiento de las promesas ofrecidas por el grupo –como por ejemplo, en el caso del Estado Islámico, la creación del califato a través de las conquistas en territorio sirio, iraquí, libanés… educación, sanidad…-.

Y, además de esto, sin el dinero, el material o el apoyo diplomático necesarios (la mayoría venido desde fuera) el grupo terrorista tampoco podría salir adelante con un ejército de tales dimensiones (con más de 200.000 combatientes a los que mantener y regalar las promesas ofrecidas); estudiando sus fuentes de financiación, uno es capaz de advertir cuáles son los orígenes de los muyahidines –recientemente, Rusia ha denunciado a los países que directamente apoyan al Estado Islámico comprando petróleo y facilitando la movilización de tropas yihadistas entre las fronteras facilitando imágenes aéreas de dichos movimientos. Un estudio afirma que la mayoría de los terroristas y de las ayudas provienen de Túnez, Arabia Saudí, Turquía… y de Alemania, Estados Unidos y Francia, lo que declara que es fácil advertir dónde habría mayor tendencia de afiliación; en el caso del Estado Islámico, grupo terrorista de línea salafista y suní, lo países árabes de mayoría suní y los países occidentales con alto número de comunidades musulmanas aportarían mayor apoyo a su causa. Además, la mayoría de esos combatientes extranjeros se convierten en la mejor opción para los grupos terroristas para llevar la venganza o la misión del terrorismo más allá de sus fronteras, convirtiendo de esta forma la cruzada del grupo criminal en algo global, aún más atractivo para los que son sensibles a su causa. Esa es la razón por la que Al Qaeda y ahora el Estado Islámico (con un porcentaje más elevado), se han convertido en una red global difícil de parar, ya que cuenta con conexiones por muchos países, haciendo posible el atentado terrorista en cualquier lugar del mundo, no sólo en regiones ya acostumbradas a su lenguaje de terror.

¿Por qué hay quienes encuentran entonces legitimación en el terrorismo?

De forma general, siempre se había asociado el terrorismo a la pobreza; sin embargo, en los últimos años se ha descubierto que, tanto en el grupo salafista de Bin Laden (Al Qaeda) como en el grupo del Estado Islámico, los vinculados a las acciones terroristas eran personas alejadas de las clases más bajas (habiendo sido educados incluso en universidades de prestigio en Occidente, como fue el caso de Bin Laden). Por tanto, no es la aseguración de una renta básica lo que verdaderamente impulsa a los muyahidines, al menos no de forma generalizada. Sin embargo, cada combatiente terrorista tiene una motivación diferente y personal.

beb116a67d50fa2aadcaa7f997a1bfeaLos terroristas son personas que vienen de diferentes ambientes y clases… Normalmente la primera generación de inmigrantes son atractivos para el terrorismo (personas entre dos culturas, sin identidad fija), que desean demostrar su pertenencia a su hogar tradicional. Como explica Luis de la Corte[6], en realidad el terrorismo no puede ser visto como un síndrome psicópata, sino que sus raíces deberían buscarse más bien en la influencia social y política (círculos fundamentales donde las personas construyen sus ideales y valores). Uno no se afilia a un grupo terrorista si no ha tenido contacto previo con personas vinculadas a éste o que contengan ideas radicales. Por tanto, lo más influyente a la hora de germinar la idea terrorista son los círculos de amistades, la familia y los entornos de adoctrinamiento como la escuela (madrassas), las mezquitas… y cada vez más habitual, las redes sociales, la nueva ventana de socialización; en el caso del Estado Islámico, la gran mayoría de los jóvenes muyahidines (muchos de los cuales son mujeres, atraídas por la posibilidad de casarse con un héroe), han contactado con el grupo a través de las redes, donde se les ofrece todo tipo de información y, sobretodo, reciben la atención que tanto ansían y que no encuentran en su sociedad.

WHITE JIHADI JAKE

Es importante entrever el efecto que está teniendo el terrorismo en los últimos años al ser una opción “iluminada” para jóvenes sin fe ni esperanza en el futuro, ya que ofrece al combatiente un fin, una misión y un valor transcendental a sus acciones y sacrificios por un grupo que busca recuperar los “valores” perdidos o desaparecidos de una sociedad consumida por una modernidad relativista y conquistada por la falta de dirección. El sentimiento de responsabilidad es fundamental para atraer a los nuevos miembros; una persona se siente parte de algo cuando se le ofrece una responsabilidad concreta, una función que convierta su existencia ignorada en algo esencial. Si además esa afiliación calma los sentimientos de frustración o de descontento hacia un particular (sea o no verdaderamente el culpable de las causas de la contrariedad), pues consigue comprar una voluntad férrea de entrega y disposición. Se compagina por tanto una sensibilización racional con una irracional (causas-efectos y sentimientos). Sí está probado que las personas que se mueven hacia el terrorismo están guiadas por un profundo sentimiento de altruismo, llevados también por la inspiración religiosa. Todos ellos ven la violencia que ejercen como justificada y legítima (incluso mandada por la divinidad): servicio para una buena causa superior a ellos mismos. Sin embargo, ellos se ven como combatientes en una guerra justa y justificada (freedom fighters o soldiers of liberation). Ven a sus enemigos lejos de la redención, como el mismo mal (visión Maniquea: blanco-negro, bueno-malo), donde las víctimas se convierten en un hecho lógico en una guerra racionalizada.

Marta García Outón

[1]SINAÍ, Joshua: “How to define terrorism”, Perspectives on terrorism, Volumen II, Febrero-2008. Pp. 10

[2] SINAÍ, Joshua: “How to define terrorism”, Perspectives on terrorism, Volumen II, Febrero-2008. Pp. 11

[3] BRUCE, Gregor: “Definition of terrorism: social and political effects”, Review Articles, Journal of Military and Veteran’s Health. Pp. 28

[4] DE LA CORTE, Luis: “Explaining terrorism: A psycological Approach”. Pp. 2

[5] BARRET, Richard: “Foreign Fighters in Syria”, The Soufan Group, Junio 2014.  Pp. 7

[6] DE LA CORTE, Luis: “Explaining terrorism: A psycological Approach”. Pp Pp. 2

Anuncios