¿Trama, personajes o estética?

¿Qué es lo que hace que una obra se convierta en una obra maestra: la historia, los personajes o la estética audiovisual?

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Sin duda alguna, sin trama no hay personajes. No obstante, a veces ésta se convierte en una verdadera rueda del destino que empuja y guía a los que se ven inmersos en ella (personajes y espectadores) hasta tal punto que éstos apenas pueden llegar a influir o aportar en la historia; es una forma de exponer el universo creativo como veían los griegos la realidad: un destino manipulado por las deidades donde no pueden hacer nada más que esperar y advertir si el final es nefasto (de ahí viene lo que se conoce por tragedia griega). Es decir, a través de la narrativa, el autor abre un horizonte de posibilidades en el que se desenvuelven los conflictos y los objetivos de los protagonistas siendo posible, a elección del creador, que ésta se convierta en una verdadera tela de araña que atrapa al actor de la acción dentro de la historia.

google-isnt-a-social-network--its-the-matrixEjemplo de esta potencia creativa y dramática de la narrativa son las películas de algunos directores, como Christopher Nolan (“El Truco Final”, “Origen”, “Memento”) o los Hermanos Wachowski (“Matrix”, “El atlas de las nubes”). En “Origen”, por ejemplo, a pesar de estar protagonizada por varios personajes, es la excepcional composición de tramas paralelas, flashbacks y flashforwards lo que ha maravillado al espectador; los personajes -así como nosotros mismos como público- nos son más que instrumentos de una maquinaria de ingenio que, en este caso, es el mundo de los sueños y de la mente. Aunque el gigante narrativo, reflejo de cómo está construida nuestra realidad, no anula completamente la fuerza determinante del personaje; éste siempre tiene la opción de redirigir el final de los acontecimientos con su libre voluntad -destruyendo de esta forma el sometimiento al destino-, como por ejemplo advertimos en la película de “Matrix”, donde Neo, El Elegido, decide entregar su vida para la salvación de la Humanidad.

cadena-perpetua-the-shawshank-redemptionEs aquí cuando advertimos la primacía que obtiene el personaje sobre la trama porque, por mucho que ésta absorba la existencia de los involucrados, por su natural libertad los protagonistas siempre poseen una mínima posibilidad de elección, convirtiéndose de esta forma en agentes del destino, participantes con el creador de la dirección de las cosas; y si no, recordemos a Tim Robbins en “Cadena Perpetua”. Son las acciones y las decisiones de las personas las que encumbran las historias; ¿qué convirtió “La Lista de Schindler” en una obra de culto? A parte de la impresionante estética audiovisual, sin duda el extraordinario acto de generosidad y el valor de un hombre. “Gran Torino”, de Clint Eastwood, puede ser advertida como una historia ficticia cualquiera que habla de un viejo racista y solitario que decidió redimir la vida de otra persona entregando la suya; no obstante, también se encumbra esta cinta por el trasfondo antropológico que se encarna en el protagonista -reflejo del paradigma social de la actualidad-, por el proceso de transformación que vive y la respuesta que ofrece el director a una de las cuestiones más planteadas y presentes hoy en día: la violencia. Así vemos que la trama es la plataforma donde los personajes pueden exponer y dar respuesta a las causas y consecuencias de las acciones y decisiones tomadas por una Humanidad libre y esto, consecuentemente, nos lleva a reflexionar sobre ellas con la posibilidad de redirigir la Historia.

Schindler's List

La estética de una obra, se convierte entonces, en la firma final del autor, donde expone el principio de belleza que acompaña el resultado de toda obra creativa; es la mirada del artista, su particular forma de ver la realidad y a sus protagonistas -y esta puede ser ordenada o caótica, pero siempre será perfecta para el que lo orquesta-.

Es, de esta forma, cómo advertimos en cualquier creación artística los tres atributos divinos, presentes en la naturaleza de la persona: la Verdad (la construcción de la realidad a través de la trama), la Bondad (la libertad moral del ser humano) y la Belleza (el perfecto desarrollo y ordenamiento de lo creado). La perfecta construcción de los tres elementos es lo que convierte una obra en una obra maestra.

MARTA Gª OUTÓN

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