LA FORJA DE LOS HÉROES

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Ángel Sánchez Palencia, profesor de la Universidad Francisco Vitoria y doctor en Filosofía, presenta esta conferencia acerca de la herencia del héroe clásico en la literatura y el cine.

Comienza diciendo que el heroísmo de la Antigua Grecia es la fuente de todo héroe actual. Los griegos fueron un pueblo dotado para la belleza, la filosofía… y su fin era la búsqueda de la riqueza. El pueblo clásico griego ya fue capaz de crear una belleza perfecta a partir de elementos arquitectónicos tan simples a través de la fórmula áurea. Su diálogo está en constante contacto con el observador, “la obra de arte está hecha por el hombre y para el hombre”. A través de la reflexión de la belleza, los griegos sugirieron los cánones, que se convirtieron definitivamente en universales.

La pregunta por la belleza es, al final, la pregunta por el hombre, porque sólo el hombre es capaz de apreciarla y crearla. El hombre, al ser consciente de su ignorancia, es capaz de saber: “la Verdad es Belleza y la Belleza es Verdad, es lo único que sabemos y lo único que necesitamos saber” (John Keats).

LA ARETÉ”:

“Aristós” significa Virtud, nobleza, pero no hace referencia a la clase social, sino a un ideal. Es un concepto antropológico, es un ideal de humanidad. Por lo tanto, el héroe, portador de la areté, es un ideal de hombre. En el caso griego, nos explica el profesor, el areté es fundamental para la belleza (la belleza como esencial de la Virtud), como fin para construir nuestra propia humanidad. El ser humano es el animal más vulnerable de todos, lo que indica que nuestra vida es un hacerse continuo; es decir, su conocimiento no sólo se dirige hacia el exterior, sino también hacia sí mismo (nos vemos como distintos, inteligentes y libres). Nosotros vamos escribiendo nuestra propia historia a través de las relaciones con los demás y con nosotros mismos. En las descripciones de los personajes, encontramos hechos: “yo soy hijo de mis obras”. Nosotros, en esa postura, nos preguntamos acerca de lo que queremos ser. Es aquí donde el héroe nos propone un ideal, una referencia para construir una humanidad. El concepto de areté griego es un paso a un ideal guerrero, a un ideal filosófico.

“LA ARETÉ EN EL ESTADO HEROICO”

Toda cultura es una respuesta a qué es el hombre, qué es el mundo y qué es la Divinidad. Es la respuesta del hombre cuando encontramos el ideal de humanidad. La literatura épica o en el cine genera ese ideal heroico: ahí es donde encontramos el espíritu del pueblo (ej: en “El Cantar del Mío Cid” o “Don Quijote”). La literatura épica, como dice Virgilio, es el espíritu que inspira al poeta y la inspiración es el fruto del encuentro con la realidad.

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ARETÉ COMO FUNCIÓN EDUCADORA

La epopeya tiene como función la formación de la nobleza. Transmite un “ethos” (valores) y una “techné” (técnica). El hombre, por su inmadurez, necesita educación. El heroísmo griego está dirigido hacia la educación de la nobleza.

¿Por qué el cine y la literatura es un medio para formar en la areté? Los griegos respondieron así: “psicogogía”, que consiste en el poder formativo de la obra de arte, de la poesía, de la creación. ¿Por qué el arte tiene un poder formativo, entonces? “La Poética” de Aristóteles trata sobre el arte de crear y cuenta que la historia habla de lo que ha sucedido, mientras que la poesía trata acerca de lo que puede suceder a todo hombre, por eso, es más elevada, porque es más universal que la historia. La filosofía nos alumbra el ideal del ser, por lo que la poesía se acerca más a la filosofía; nos intenta proponer un ideal de humanidad verdadero y universal en sí. La poesía captura la capacidad conmovedora de la historia y a través de eso, transmite el ideal del hombre, como hace Homero a través de sus escritos; es decir, a través de la descripción del héroe, se transmiten los ideales universales.

La literatura, el cine, la música… al ser un arte dinámico, se vincula más con el ser humano que el arte estático, ya que el hombre también es un ser temporal, que perdura en el tiempo. La responsabilidad del creador por tanto, debe entenderse porque miles de hombres se inspiran en el ideal humano que se demuestra a través de su obra.

SEPARACIÓN DE LA ESTÉTICA-ÉTICA

¿Cuál es el efecto del ideal heroico en el espectador? La respuesta que nos da el profesor Paredes es que agranda nuestra alma, nos amplía el ideal noble. El alma heroica es un alma guerrera, luchadora. Ese ideal es inseparable de la belleza física. Cuando predicamos que “es una bella persona”, nos referimos a su belleza moral, ideal heroico del aristós.

Mission1986real : Roland JoffeRobert De NiroCOLLECTION CHRISTOPHELEL GRAN HÉROE

El gran héroe para la areté heroica no sólo posee una virtud guerrera, sino que también posee habilidad, destreza e inteligencia (sabiduría: querer lo que soy y no querer lo que no soy), entre otras. Aquiles derrota a sus enemigos no con la fuerza, sino por su astucia; Ulises recoge la fuerza de Aquiles y la sabiduría de Áyax.

La tragedia griega es el profundo pesimismo que subyace a la belleza, encerrado en un mundo apolíneo, reflejo de nuestro actual posmodernismo, que hunde sus raíces en lo dionisíaco, que representa el pesimismo de la cultura griega: el destino fatal del hombre. El cristianismo trae una respuesta al héroe griego: el santo dice que la aspiración al no-ser no es insensata. El héroe representado por Cristo no es un desesperado; ante el dolor y el sufrimiento, sabe que hay esperanza; se pasa del egoísmo al propio sacrificio y el lema del nuevo héroe es “proteger y servir”. Cristo saborea la tragedia griega en su muerte, pero resucita y con él, nace una esperanza. Se rompe, entonces, el sentimiento trágico –el mal físico- aunque no se pierde el dolor; aquí, la tragedia del nuevo héroe santo es la tragedia moral.

El siglo XX es el siglo que más tragedias ha escrito y creado, reflejo de la cultura posmoderna de la humanidad; es aquí cuando, con el poder de la razón y de la ciencia, se desprecia la relación con la divinidad y la humanidad se vuelve divina. Con la Guerra Mundial, “los sueños de la razón producen monstruos” dice Goya. El hombre, entonces, se dio cuenta de que estaba sometido al drama del mal moral producido por él mismo. El nuevo héroe moderno es vulnerable, es humano, y busca a un ser que no es hombre, que no posee ese mal intrínseco en su ser, y huye de la tragedia moral; es, en este camino de santidad, donde se convierten en héroes y referencia de la nueva sociedad. El nuevo héroe es un antihéroe que encuentra su heroicidad a lo largo del camino y a partir de lo que pasa, descubre qué es lo bueno y se transforma.

MARTA GARCÍA OUTÓN

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