LA NUEVA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA

rollo-de-cineEl cine es una herramienta de comunicación, como lo puede ser la prensa, la radio o la televisión. Su expresión es audiovisual y a través de una estructura, definida por un guión, nos expone una narración. Al principio, el cine no tenía más que una función informativa y propagandística, puesto que cobró mayor relevancia que la propia televisión durante las grandes guerras del siglo XX; es decir, ya entonces, descubrieron que el cine era una importante arma de información, que por su transmisión a tiempo real y en movimiento, causaba un impacto notable en el espectador (por ejemplo, la salida de un tren, el combate…). Más tarde, surgió la ficción y los artistas del cine se introdujeron en la creación de lo inimaginable; se exploraron las historias y el modo de contarlas, por lo que se innovó en tecnología y producción.

Hoy en día, el cine ha alcanzado unas dimensiones de producción que no cesan de crecer y cambiar –la introducción del 3D, por ejemplo. Sin embargo, la expansión paralela de los nuevos medios y los cambios sociales han provocado nuevas exigencias. Si la industria del cine quiere continuar y seguir creciendo, ha de adaptarse a los nuevos cambios. No quiero decir que vaya a morir, porque, como he dicho antes, el cine supone una fuente de información y de entretenimiento muy importante para las personas; sin embargo, la tecnología crece y la producción del cine debe crecer con ella. Por eso, expondré a continuación una serie de propuestas de innovación de la industria cinematográfica, teniendo como base varios estudios recientes acerca del problema.

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la Nación Argentina, resalta el proyecto de ley que declara al cine como actividad industrial, y aseguró que la cinematográfica “es la industria que más va a crecer”. ¿Cómo lo explica? Pues confirma que el sector del Séptimo Arte genera muchos puestos de trabajo, puesto que son muchos los trabajadores que están tras la financiación, producción y realización de una película.

José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deportes, ha desplegado en su ponencia los puntos sobre los que va a incidir la política del Gobierno y ha señalado los tres enfoques sobre el esquema de la industria audiovisual. En primer lugar, sobre el papel del Estado como “gran productor”.

historia-cine-viaje-lunaEl cine está considerado como un arte y, por tanto, como una expresión cultural e informativa. La actual polémica se encuentra en su financiación. La posibilidad de traer la exhibición de la película a través de medios intangibles, por red, por ejemplo, reduciría los costes de distribución y las cintas serían estrenadas al mismo tiempo en todo el mundo. Además, la realización cinematográfica es cara y dependiendo en qué estado de realice, obtiene una financiación pública o privada; en el caso español, es pública. Hoy en día crece la polémica ante la producción de películas financiadas por el tesoro público que no obtienen el interés o el impacto deseado en el público, lo que supone un gasto innecesario ya que el cine, industria generada por el público y para el público, ha de tener en cuenta los intereses de los espectadores. La solución que puede remediar el problema es, antes de lanzar una película a todas las salas de cine con un coste de entrada superior a la calidad, para reducir también los costes de su distribución o las pérdidas posibles, se debería proponer un periodo o un día de exposición de las películas que se van a estrenar a un precio mínimo en salas prestadas para tal fin; los espectadores que acudan a ver las películas que próximamente saldrán en cartelera, serán quienes, al finalizar, expondrán su valoración en una ficha o encuesta. Así, según los resultados, se decidirá si las películas obtienen el protagonismo en las pantallas nacionales o, en cambio, su exposición se deberá reducir a espacios concretos y a menores días de exhibición.

Por otro lado, Ignacio Wert ha hablado de armonizar la Ley general de comunicación audiovisual con la Ley del cine; esto es, llegar a un acuerdo entre la producción televisiva con la cinematográfica, así como llevar la industria al Internet, el nuevo motor informativo. “El audiovisual es tricéfalo. Además de las salas y las tv, Internet es el presente y el futuro. Queremos apoyar a las salas avanzando en su proceso de digitalización”, dice Susana de la Sierra, directora del ICAA. La opción, podría ser, introducir en las televisiones la conexión por red que facilitase conectar con las productoras de cine para que, en el momento del estreno cinematográfico, en vez de gastar en salas de cine, uno prefiera pagar por el mismo beneficio el obtener la exhibición en su casa; e incluso, en caso de que no guste la película, se pueda acceder a través del mando digital de la televisión a otra proyección diferente. Por tanto, el gasto en cine será un seguro gasto, sin las dudas de que la película tendrá éxito o no, en la que el espectador sabrá qué película quiere ir a ver.

IMAX_LAdemás, la exploración en tecnología debe atravesar una dimensión superior a la visual o sonora; así, las pantallas cinematográficas deberán crecer en tamaño y calidad –similares a los Imax-, un aumento de butacas para recibir al público, y la introducción de nuevas realidades virtuales, como olores, sensaciones… Incluso, se debería probar la posibilidad de crear, a imitación de los simuladores, un programa en el que el propio usuario se vea introducido en la película, donde él pueda acompañar en la historia a sus protagonistas, aportando o cooperando –esto, sin embargo, lo reduciría a consumo individualizado, sin la compleja exposición en grupo, para que la exhibición fuera de gusto personalizado-.

Para terminar, todos somos conscientes de que la industria española está en crisis comparada con la americana o la europea, ya sea por falta de público o de financiación. La posibilidad podría estar en establecer un sector de producción cinematográfica que favoreciese la realización conjunta a nivel europeo de los estados miembros para reducir el coste de realización, así como de inversión; por lo tanto, el cine español podría alcanzar unas dimensiones más mundiales. Un ejemplo de financiación e inversión conjunta internacional es la ESADE. Fue fundada en 1958, actualmente tiene sedes en Barcelona, Madrid, Buenos Aires, Sao Paulo y Munich. Además, cuenta con acuerdos de colaboración con más de cien universidades y escuelas de negocios de todo el mundo; dispone también del parque de negocios ESADECREAPOLIS, un centro pionero dedicado a la innovación en el que se fusionan universidad y empresa.

MARTA GARCÍA OUTÓN

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